La política y yo. (Crónica)
Parece mentira que a medida que han
pasado los años yo me haya convertido en un político, ¿porqué?
Aun recuerdo cuando estaba en la escuela donde me aburrían
esos largos discursos de mis profesores. Mientras explicaban sus clases. Ya que
en el colegio a la edad de 15 años recuerdo que me aburrían las noticias y todo
tema que tratara de política y sus derivados.
En el grado octavo en la materia de democracia pude
comprender los orígenes de la política y los beneficios que busca para las personas
más vulnerables, eso sí siempre y cuando no sea un arma de poder que se utilice
para perjudicar a los demás.
Aun recuerdo como si
fuera ayer en unas fiestas escolares mi Liceo Marco Fidel Suarez, donde en un
drama me tocó representar un candidato
que en aquel tiempo aspiraba a la alcaldía de mi municipio, su nombre era “Moncho” y los demás
candidatos fueron representados por dos compañeros de mi curso, Alejandro
Ramírez, y Gabriel Jaime Clavijo. Alejandro representaba al partido liberal, y
Gabriel el conservador y yo el partido independiente.
En dicho drama me tocó conformar un programa de gobierno,
gracioso y burlón pues la intención era hacer reír, ya en mi vida practica me gustaba acompañar a
los candidatos del partido liberal, claro que en el drama me toco escoger un
personaje de otro partido y muy charro según mis compañeros.
Después de haber leído nuestros discursos se hizo una
votación simbólica en la gané sin ningún problema, la gente se enamoró de ese
poco de mentiras que yo escribí para ese estupendo evento. Puedo decir que esos
fueron mis primeros pinitos como político.
Después de haber sido acompañante de el candidato Rubén Darío
Sánchez Herrera quien ganó la alcaldía de mi municipio en el 2003, la política
me llamaba cada día más la atención.
Ya en grado once mis compañeros me postularon a mí como candidato a la personería de mi
colegio, postulación que acepte de inmediato.
Recuerdo cuando me iba con mis compañeros en las clases de historia y filosofía a hacer
la campaña por todas las aulas del colegio. Lo cual hacia con alegría y el
mejor de los gustos. Mi lema de campaña era ´´ las palabras son del aire y van
al aire, y los hechos son realidad´´
frase con la cual convencí a la mayoría de los estudiantes de mi
colegio, y el dia de las elecciones a la hora del escrutinio saque 200 votos y mi contendora
Sixta Tulia Murillo saco 137 votos, este fue mi primer dia de gloria en la
política. Me sentí feliz, mis compañeros coreaban mi nombre, fue una muy buena
experiencia. Luego me gradué en año 2001 de 18 años de edad.
Como todo bachiller graduado salí desorientado y no sabía qué
hacer al año siguiente me relacione con el candidato a la alcaldía periodo
2003-2007 el señor Albeiro Zuleta Restrepo. El cual me dijo que lo apoyara en
su candidatura y acepte ayudarle, a principios del 2003 fui llamado a laborar
en la mina de cobre que hay en mi municipio. Lugar que aproveché para hacerle
campaña a mi amigo de aquel entonces Albeiro Zuleta Restrepo el cual gano la
alcaldía.
Y yo seguí laborando en la mina, ya en el año 2007 mi amigo
Alexander Echavarría Agudelo aspiró a la
Alcaldía de mi municipio y me pidió mi
apoyo a el cual le di sin ningún reparo, el me propuso que me lanzara al
concejo municipal y yo acepté.
Nunca creí que lo que hacía por reírme en el colegio, y
querer sobre salir ante mis compañeros como personero estudiantil, fuera a
hacer parte de mi vida actual, mi amigo
Alexander y yo recorrimos el pueblo dando a conocer nuestras propuestas, ahora
sí en serio es decir no como en el colegio que simplemente era por divertirme,
ahora porque me gusta y quería ser concejal de mi municipio, al igual que en el
colegio la gente creyó en mis propuestas y me apoyó, hoy dia soy concejal del
partido liberal en mi municipio, y puedo concluir que esta es mi evolución en
la política. Que inició como un juego y ahora hace parte de mi vida cotidiana, en
un futuro quiero ser alcalde de mi municipio y culminar el recorrido que inicie
en el colegio.
Esta es mi crónica en la vida política.
Por: JAIBERTH DE JESÚS RIOS OQUENDO.
CENTRO REGIONAL- ANTIOQUIA
El dragón encantado y Murrí
el Guerrero.(Narración)
En un castillo abandonado, donde sólo había soledad, moho,
telarañas, desolación, oscuridad y suciedad; el cual era el dormidero de miles
de murciélagos los que iban a dormir durante el día en el castillo, porque en
las noches salían en busca de sus alimentos los cuales eran uvas, frutas
silvestres, sangre de los mamíferos que habitaban la selva los cuales
encontraban en sus vuelos y andanzas que realizaban diariamente.
En este castillo también vivía el dragón encantado, nadie
sabía la ubicación exacta del castillo sólo se imaginaba que estaba dentro de
una caverna que había en medio de la selva y que estaba rodeado por agua,
musgos, arboles, peces, ramas silvestres, tigres, leones, elefantes, micos,
culebras, osos, los cuales estaban en su hábitat natural; este lugar sólo existía
en la mente de los habitantes de la zona porque nadie lo había visto
físicamente, era un lugar inimaginable.
Pero el dragón encantado siempre fue mencionado por los
habitantes de un pequeño caserío de indios de la tribu Chagüi, que estaban
ubicadas a la ladera del rio ciriguana, donde disfrutaban de todas las
maravillas que les ofrecía la naturaleza, respiraban un aire puro, el agua que
consumían era saludable, los niños nunca morían de desnutrición, no usaban
ningún tipo de prenda de vestir porque se sentían como en el paraíso; estar desnudos hacía parte de su
rutina diaria, porque nadie se fijaba en la silueta de los cuerpos de sus
semejantes, no sufrían ningún tipo de enfermedades, Cultivaban la tierra y
tenían grandes producciones de maíz, arroz, caña, yuca, ñame y cacao.
Los adultos salían de casería todos los días con sus perros y
sus escopetas a buscar la carne para complementar su alimentación diaria, los
animales más apetecidos para cazar eran los jaguares, nutrias, y micos ya que
las pieles eran muy valiosas en el mercado y la carne tenía muy buenos
nutrientes para la alimentación de sus hijos.
Lo que se decía del dragón encantado era una polémica, porque
existían versiones que se contradecían por las tribus que habitaban todo el
territorio selvático de la cordillera sintraoriental donde se decía que vivía;
debido a la controversia los ancestros de aquellas tribus se enfrentaron en el
pasado en infinidad de ocasiones, en batallas campales que duraban días enteros
y la sangre derramada por los guerreros era el símbolo de entrega por su gente,
pero en esas guerras nunca hubo vencedor. La despiadada guerra a su paso dejaba
muchas viudas, huérfanos, inválidos, heridos, quienes eran el resultado de los
conflictos guerreristas entre las tribus.
La tribu Guijo era menos poderosa vivían en la miseria, pero tenía
menos integrantes, poseían los mejores guerreros de la zona, no cultivaban sus
tierras, los niños se morían de hambre, de enfermedades en la piel, el agua era
contaminada porque varias compañías mineras que iban en busca de oro para
enriquecerse, arrojaban los desechos tóxicos al rio; y eran perjudiciales para
la vida humana y silvestre como consecuencia los cazadores encontraban sus
presas muertas a orillas del rio y no aptas para el consumo.
Los guijos vivían al otro lado de la ladera, en sus mentes y
sus corazones siempre habitó un espíritu guerrerista el que les hacía creer que
logrando una victoria en la guerra que
por tradición siempre libraron con los chagüis sería la solución a sus
problemas.
Después de varios días de guerra entre los Chagüis y lo
Guijos hubo una gran tregua, pactada por los caciques de cada tribu Melin y
Zimbawe la cual consistía en dejar de matarse entre ellos, liberar los
prisioneros de ambos grupos y salir a buscar El dragón encantado, capturarlo y lograr ser más poderosos para
adueñarse del país de kemplín nación a la cual pertenecían ya que poseía grandes yacimientos de petróleo,
grandes minas de oro, muchas riquezas y la situación de las comunidades
cambiaría.
El dragón encantado salía muy poco de su guarida en aquel
castillo abandonado, de él decía que tenía mucho poder y los que lo hallaran serían
lo más poderosos porque sus integrantes se llenarían de valor, poder, sentido
de partencia, y se convertían en invencibles.
Se llegó el dichoso dia de la búsqueda, amaneció y en la
cordillera se vio salir el sol como de costumbre y se sintieron protegidos por
sus ancestros, por esa maravilla de dia que se veía venir, se escuchaba el
cantar de los pájaros, el rugir de los animales silvestres, el sonido de los
riachuelos que a diario se escuchaba como rindiéndole un homenaje a su madre
tierra, ellos se sentían ganadores; y creyeron que iban a hallar a el dragón
encantado para poder gobernar a kemplín, esta idea se convirtió en su objetivo
principal.
Se fueron río arriba; escalando cascadas pedregosas, pasando
por grandes caudales de agua, donde se observaban pequeños peces que se
asustaban al paso de los indios, en este largo caminar se tenían que exigir
física y mentalmente; al tercer día ya se sentían impotentes, desmotivados
anímicamente, mareados, débiles, hambrientos y con ganas de regresar a casa con
las manos vacías. Pero al llegar al nacedero del río, lograron ver a lo lejos la caverna
mimetizada entre los arbustos donde estaba ubicado el castillo del dragón encantado; los Chagüis eran los
que estaban más mal físicamente pero igual se alegraron y sacaron fuerzas de
donde no las tenían para seguir su camino. Los Guijos sintieron alegría,
mariposas en la boca del estomago, se sentían nerviosos y no podían creer lo
que estaban mirando; pues era el pasaporte para gobernar y ser lo dueños de kemplín
país rico y su objetivo de dominio.
Se dirigieron al interior de la caverna; donde la oscuridad
hacía que los pelos se les colocaran de punta, sus manos se les colocaban
sudorosas, hasta temblaban del susto o alegría, hasta nauseas les dio a los
integrantes de las dos tribus, la humedad del lugar, el abandono y la oscuridad
eran causantes del desánimo y miedo por parte de la mayoría de los integrantes
del grupo. Recorrieron toda la caverna y finalmente encontraron el castillo,
donde vivía El dragón encantado,
abrieron la puerta y vieron como todos sus sueños iban a ser posibles con la
ayuda de ese ser sobrenatural, pero lo que nunca se imaginaron era la forma de
recibimiento por parte del dragón.
Cuando El dragón encantado los vio, inicio un brutal ataque,
porque eran los primeros humanos que visitaban su guarida, de su larga boca
expulsaba grandes bolas de fuego de colores rojo y amarillo, que al hacer
contacto con la humedad se expandían por todo el castillo; los integrantes de
la tribu apuntaban con sus flechas a la cabeza del dragón el cual las esquivaba
sin ningún problema. Unos morían a causa del fuego que les tiraba dragón porque
el fuego se consumía los cuerpos
lentamente hasta causarles la muerte.
Los demás decidieron huir para salvar sus vidas y el sueño de
gobernar a Kemplín cada día se
desvanecía mas; en la huida un gran guerrero de los Guijos llamado Murrí acertó
en el blanco y sin darse cuenta clavo una flecha en la cabeza El dragón encantado; todos en medio
del asombro no se fijaron de la gran hazaña que había hecho. El dragón
encantado a medida que volaba tras los indios comenzó a sentirse incapaz de
volar, la cantidad de fuego que salía de su pico cada vez era menos, pues
claro; el veneno que tenia la flecha había invadido cada célula del cuerpo del
dragón y lo debilitaba cada vez más, hasta que se quedó sin fuerzas para seguir
volando.
Cuando iban llegando a la puerta del castillo sintieron un
gran estruendo que estremecía todas las paredes del esta edificación, era
aquella terrible bestia que caía entre las paredes débil y moribunda; se
detuvieron asustados por ese estruendo y se dirigieron a mirar que era lo que
había pasado, lograron ver la flecha que había introducido Murrí en la cabeza
del dragón causante principal de su muerte, no salían de su asombro al ver ante
sus ojos, muerto y debilitado a aquel ser que por tantos siglos sus ancestros
creyeron invencible, lloraron, gritaron se abrazaron y finalmente emprendieron
el regreso a sus tribus.
Para que les creyeran les tocó llevar con ellos lo que había quedado
del dragón encantado, pero en lo que no cayeron en cuenta es que habían matado
el único medio que les permitiría llegar al poder y gobernar Kemplín.
La alegría que invadía sus corazones y sus mentes era mayor e
indescriptible porque el interés que
tenían por gobernar murió no les importó, luego emprendieron el retorno rio
abajo en busca de sus tribus, los mismos tres días que se demoraron subiendo.
Cuando llegaron, se reunieron las dos tribus y dieron la noticia
de la muerte del El dragón encantado.
Se inició el gran festejo, adornaron sus chozas, se pintaron las caras como
cuando hacían los cultos a sus dioses,
sacrificaron varios animales para animar el festejo varios cerdos de los que
tenían y varios venados, era ambiente de fiesta, armaron sus fogatas como
símbolo de alegría, danzaron alrededor del
dragón encantado, asaron carne, bebieron hasta embriagarse, desde el más
grande hasta el más chico celebró esta gran hazaña. Embalsamaron el cuerpo del
dragón y lo exhibieron como el símbolo del triunfo. En las dos tribus desde ese
día comenzó a reinar la paz, la
tolerancia, fraternidad se convirtieron en una sola tribu.
Murrí por haber sido quien disparo la flecha que se incrusto
en la cabeza del dragón fue proclamado como cacique mayor de la tribu; también les
rindieron homenaje a todos los guerreros
caídos en esta crucial casería del dragón y fueron recordados e inmortalizados
como los mejores combatientes de todos los tiempos.
Murrí se encargó de que el interés que había inicialmente de
apoderarse de Kemplín muriera; porque hizo reconocer el gran valor de ser
indio, transformó el pensamiento guerrista e hizo que creciera el sentido de
pertenecía de todos los integrantes de su comunidad. Se dedicaron a trabajar la
tierra para obtener su sustento diario, se convirtieron en los mejores
artesanos del país, colonia más importante de Kemplín y la más visitada. Sus
condiciones de vida se transformaron totalmente y siempre se sintieron orgullosos
de ser indios, El dragón encantado se convirtió en un mito mas para su cultura.
Aun se escucha hablar de aquellos valientes guerreros que fueron capaces de
matar al dragón encantado.
Por: JAIBERTH DE JESÚS RIOS OQUENDO.
CENTRO REGIONAL- ANTIOQUIA
No hay comentarios:
Publicar un comentario